Hammurabi fue impiadoso con nosotros. Si algo salía mal con nuestros pacientes, nos cortaba una mano. Con su código quiso poner orden al “diente por diente y ojo por ojo” con una medida extrema y sangrienta.
Ayer, una joven nos cuenta cómo su padre obstetra muere en la pandemia atendiendo embarazadas. Nuestro amado Ramón Carrillo muere a los 50 años, perseguido por el FBI, acusado de ladrón de naftas.
Allí están nuestros héroes, cuidando nuestros pasos en la facultad. Allí Mónica, el Turquito; allí las masacres de Ayolas y el Pasaje Márchese. Nuestros encantos y nuestros espantos, que los tenemos, y luchamos por volver a Hipócrates con nuestra práctica de servicio y solidaridad, corriendo a los inescrupulosos e indolentes calosiatras.
Somos trabajadores de la salud: todos, médicos,enfermeros, fonoaudiólogos y decenas de profesiones más.
En este 1º de mayo, ¡una salva de aplausos para nosotros, por favor!, que desde Asclepio hasta acá fuimos y seremos la posibilidad de aliviar el sufrimiento humano y postergar los finales, con lo que tenemos y con lo que no.
Materia Historia de la Medicina.